Aunque todavía no lo recoge el diccionario, está muy extendido el término anumerismo para referirse a la incapacidad para entender correctamente datos numéricos y conceptos matemáticos aplicados a la vida cotidiana. Los que me conocen ya saben que mi categoría favorita son los anecdatos: esos datos que, aún siendo veraces, no aportan información útil en el contexto que se pretende. Es el caso por ejemplo del típico titular «Andalucía, la comunidad autónoma con mayor número de autónomos». Es un dato veraz, pero no aporta información útil: ya que Andalucía también es la comunidad autónoma más poblada, es de esperar que también sea la que más autónomos tiene.
Cada vez que se produce un atentado en Occidente que acapara la atención de los medios, surge una réplica desde algunos sectores ideológicos. Ya sea la maratón de Boston, Charlie Hebdo o la masacre de ayer en el Bataclan, siempre hay quien, tras las primeras señales de atención mediática, hace el mismo comentario:
Por cierto, ataques terroristas como el de París ocurren casi a diario en África o Asia, pero no nos conmocionan. Porque es África. O Asia
Todos lo hemos escuchado alguna vez. Puede que algunos incluso hayamos usado ese argumento: «pues a mí me funciona». Parece que sirve para defender la eficacia de todo. Desde la homeopatía hasta la ouija pasando por la PNL o el MMS. Si tú lo has probado y has visto que funciona y a lo mejor hasta conoces a más gente que le funciona, eso serán ejemplos de que funciona y por lo tanto su eficacia quedaría probada, ¿no? Veamos por qué puede no ser así.
«La ciencia es solo una opinión, igual de válida que cualquier otra» dijo el posmoderno en un tuit escrito desde su smartphone con conexión 4G mientras se decodificaba el flujo MEPG recibido a través de un cable de fibra óptica que permitiría estimular los electrodos que polarizan el cristal que dará forma a la imagen de Eduard Punset en su televisor. El mismo flujo MPEG era decodificado también en una serie de impulsos electricos que provocaban perturbaciones en el aire que llegaba a sus oídos para convertirse en el sonido de las palabras del exministro liberal repitiendo que la intuición proporciona un conocimiento más válido que la razón.
No es habitual ver a un informático defender a los usuarios. Menos aún si el informático es un administrador de sistemas. Se sabe que la relación entre administradores de sistemas y usuarios es tensa. Pero cuando me intentan tomar el pelo me pongo más tenso todavía. Vayamos a los hechos.
Me hallaba actualizando el contacto administrativo de unos dominios registrados con un conocido registrador español. La empresa que figuraba como contacto administrativo del dominio ya no existe y los dominios pertenecen ahora a otra empresa, así que tengo que actualizar todos los datos, pero esa es otra historia. Ahora voy a transferir los dominios a otro registrador, así que con cambiar el e-mail para que me llegue el auth code es suficiente para transferirlos a otro registrador y luego allí ya le pongo el resto de los datos de contacto correctos. Dejo todos los datos como están y solo cambio el e-mail, le doy a enviar y no hace nada. No envía los datos, no muestra ningún mensaje, no realiza ninguna acción, nada. Pruebo con distintos navegadores y el resultado es siempre el mismo. Como de esto uno ya sabe un poco, voy a la consola de errores del navegador y lo que me encuentro es esto: