La historia es la de siempre: alguien escribe una opinión no muy favorable sobre otro alguien más o menos conocido. El opinado se entera y envía una carta/e-mail/burofax/lo-que-sea al opinador amenazándole para que retire su artículo. Y entonces, gracias a la acción del amenazador, lo que no hubiese pasado de un texto que habría pasado desapercibido, se extiende como la pólvora por blogs y redes sociales consiguiendo justo el efecto contrario del perseguido.
Mi*rda, me había propuesto no hablar de política aquí, sobre todo tal y como está el panorama, pero al final caí.
No lo vi en directo pero no me hizo falta, pues llevan una semana dedicando editoriales y artículos de opinión al tema. Se trata del estreno con el presidente del Gobierno ZP del programa "Tengo una pregunta para usted" en el que los ciudadanos le hacen preguntas a un líder político. Una lección de democracia, pero ya sabemos lo que pasa con la democracia, lo dice una cita anónima ampliamente difundida por Internet: La democracia es una forma de gobierno en la que puedes decir lo que piensas, incluso si no piensas. Y es entonces cuando llega este jovenzuelo exaltado y le pregunta al presidente si sabe cuánto vale un café. Y Zapatero pica y dice que 80 céntimos. La polémica está servida y tenemos que aguantar una semana (más lo que puede que aún quede) a columnistas y redactores hablando del precio del café. Mientras tanto, yo, como ZP, sigo sin saber cuanto vale un café, porque yo el café lo tomo en casa (y el que no tomo en casa lo tomo en la facultad, que me vale entre 50 y 70 céntimos) y, aunque a todos escandaliza la respuesta, nadie ha dicho cuál hubiese sido la correcta, me imagino que no habrá respuesta correcta porque no costará lo mismo un café en el bar que tiene Pepe el canario delante de mi antiguo instituto de Ferrol que en el Hard Rock Café del Paseo de la Castellana, así que supongo que será una pregunta trampa. Y puestos a preguntar por el precio de las cosas y a meter el dedo en la llaga, me quedo con la idea que algún columnista proponía en algún sitio (creo recordar que en ABC): sería mucho más interesante que el nieto de Pachi le preguntara por el precio de los pisos, aunque nos encontraríamos con el mismo problema para dar una respuesta válida: supongo que no valdrá lo mismo un piso en Las Barranquillas que en La Castellana.
Tras tres años y medio sin tele viene Fonso y nos provee de una (gracias, McGyver). En ciertos momentos proporciona contenidos interesantes. Pero en un momento concreto estaban emitiendo anuncios con interrupciones para poner una revenida apuesta fracasada de Hollywood, así que desconecté para ocuparme de mis cosas mientras la mantenía de fondo.
Oh, no, llega la teletienda. Y algunas frases consiguen llegar hasta mi oido por insólitas: "babas de caracol", "dos veces al día"..., "babas de caracol"... No, no lo pueden decir en serio, ya se acabó la teletienda, no puede haber degenerado tanto. Desvío mi mirada y, efectivamente, sigue siendo la teletienda y me están intentando vender babas de caracol, pero en serio. Y es que resulta que como al parecer el caracol puede regenerar su caparazón, si nos untamos sus babas también nos servirá para rejuvenecer la piel, borrar cicatrices y quemaduras o curar el acne y la celulitis. No sabía que se seguían anunciando productos milagro en la teletienda, pensé que ahora la ley actuaba.
Si eres un buen aficcionado al cine, los ordenadores o los juegos deberías reconocer que película se parodia en ese fragmento de Padre de familia.
Está bien, otra pista, un fragmento del original:
Se trata de Tron (1981), una de las primeras películas en usar efectos especiales (y de donde saqué la frase para el título), que trata sobre la "vida" dentro de un ordenador. En esta película los protagonistas viven los juegos de formal real y dramática y entre los juegos que aparecen se encuentra éste de las motos, que ha llegado a ser desarrollado para PC y ha alcanzado un gran éxito, de hecho es uno de mis juegos favoritos para Linux. Sí, también hay buenos juegos para Linux, aunque mucha gente dice que no se puede jugar en Linux. De hecho, he elaborado una lista de juegos para Linux que iba a publicar aquí, pero como acabó siendo demasiado larga, la puse en la sección de documentos.