Me levanto, con el desayuno me pongo a leer alguna página web o el periódico, sea como sea habrá publicidad y como escoja para empezar la jornada alguna página web del grupo PRISA, lo más probable es que lo primero que vea en el día sea uno de sus maravillosos anuncios intersitiales.
Al salir de casa, si hago parada en el buzón (el tradicional, porque el electrónico, con 20 mensajes de spam al día, es caso aparte) tendré seguramente algún folleto, tal vez hoy toque TelePizza o Carrefour, pero también spam, al fin y al cabo. Nada más salir del edificio toca una nueva parada publicitaria, pues de una bocacalle a otra, la fachada de este edificio es de uso frecuente por el que más le apetezca para estampar allí sus ofertas ("cena con crêpes desde 2 €", me recomienda un pub irlandés) y al otro lado del portal, la cervecería que hay debajo, cuya puerta es habitual escaparate de anuncios. Para llegar al campus cruzo la calle, que si estoy de suerte y no estamos en campaña electoral no se verá plagada de coches con sintonías electorales y futuras promesas incumplidas a todo volumen, como mucho habrá algún coche publicitario en la acera de enfrente.
Dentro de la facultad continúa el periplo publicitario. En los tablones de corcho y en los paneles publicitarios, aunque afortunadamente, todavía no en aulas y aseos.
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Wednesday, July 18, 2007