Apr 2 2007

El precio del café

Mi*rda, me había propuesto no hablar de política aquí, sobre todo tal y como está el panorama, pero al final caí.

Cafés a 30 céntimos
No lo vi en directo pero no me hizo falta, pues llevan una semana dedicando editoriales y artículos de opinión al tema. Se trata del estreno con el presidente del Gobierno ZP del programa Tengo una pregunta para usted en el que los ciudadanos le hacen preguntas a un líder político. Una lección de democracia, pero ya sabemos lo que pasa con la democracia, lo dice una cita anónima ampliamente difundida por Internet: La democracia es una forma de gobierno en la que puedes decir lo que piensas, incluso si no piensas. Y es entonces cuando llega este jovenzuelo exaltado y le pregunta al presidente si sabe cuánto vale un café. Y Zapatero pica y dice que 80 céntimos. La polémica está servida y tenemos que aguantar una semana (más lo que puede que aún quede) a columnistas y redactores hablando del precio del café. Mientras tanto, yo, como ZP, sigo sin saber cuanto vale un café, porque yo el café lo tomo en casa (y el que no tomo en casa lo tomo en la facultad, que me vale entre 50 y 70 céntimos) y, aunque a todos escandaliza la respuesta, nadie ha dicho cuál hubiese sido la correcta, me imagino que no habrá respuesta correcta porque no costará lo mismo un café en el bar que tiene Pepe el canario delante de mi antiguo instituto de Ferrol que en el Hard Rock Café del Paseo de la Castellana, así que supongo que será una pregunta trampa. Y puestos a preguntar por el precio de las cosas y a meter el dedo en la llaga, me quedo con la idea que algún columnista proponía en algún sitio (creo recordar que en ABC): sería mucho más interesante que el nieto de Pachi le preguntara por el precio de los pisos, aunque nos encontraríamos con el mismo problema para dar una respuesta válida: supongo que no valdrá lo mismo un piso en Las Barranquillas que en La Castellana.

No soy militante de ningún partido ni es mi intención ser el defensor de ningún político, tampoco sé el precio de una barra de pan, más que nada porque no compro pan a no ser que tenga algo en el medio, como un filete de pollo o unas albóndigas.

Espero que el 16 de abril Mariano Rajoy vaya con la lista de precios aprendida para evitar tanto debate absurdo.

Por cierto, puestos a hablar de café hay cosas más interesantes que decir.

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