chuso.net

Ipsi quoque

Hoy voy a tratar un tema que siempre me ha parecido interesante: las falacias.
Ser capaz de reconocer las falacias nos permitirá evitar ser engañados y tener debates más interesantes y fructíferos. En primer lugar, porque seremos capaces de evitar caer en su uso y en segundo lugar porque podremos evitar discusiones inútiles con gente que hace uso de ellas.

La motivación para escribir este texto fue el siguiente tuit de @SrDador:


kdepim-runtime: parche para flags IMAP estándar en KMail (KDE bug 291332)

Ésta es una situación con la que me encontré en el trabajo. Yo uso KMail y los demás usan Thunderbird. En una cuenta de correo compartida, los mensajes que respondían otros compañeros con Thunderbird todos los veíamos marcados como respondidos, pero los que respondía yo con KMail sólo se veían marcados como respondidos desde KMail.
Es fácil intuir por donde anda el problema, e investigando, esto es lo que encontré.


Enviar y recibir

Ésta es una historia real en la que sólo se han modificado los nombres de los implicados.

Son aproximadamente las 13. Me dispongo a acceder al servidor de correo de El Rey del Baúl, S.A. para hacer algunas mejoras cuando me encuentro con que el servidor no responde. Miro el estado del sistema: CPU al 100%. Pero ante todo, lo prioritario es no dejar al cliente sin servicio, y como para poder solucionar el problema de carga lo más probable es que haya que reiniciar, tengo que confirmar que ellos tampoco tienen servicio antes de tomar cualquier medida que pueda dejarles sin servicio.


Sandro Rey descubre el efecto Streisand

La historia es la de siempre: alguien escribe una opinión no muy favorable sobre otro alguien más o menos conocido. El opinado se entera y envía una carta/e-mail/burofax/lo-que-sea al opinador amenazándole para que retire su artículo. Y entonces, gracias a la acción del amenazador, lo que no hubiese pasado de un texto que habría pasado desapercibido, se extiende como la pólvora por blogs y redes sociales consiguiendo justo el efecto contrario del perseguido.


Vota, idiota

Antes de nada, que nadie se ofenda por la coletilla que uso es este artículo. Lo leí hace tiempo en una pintada y me hizo gracia.

Antes de empezar, ya sé que parece que tengo esto muy abandonado, pero no es así (bueno, no del todo), sólo lo tengo abandonado mientras lo migro a WordPress. Tengo varios temas en la recámara pero me había propuesto como prioridad la migración.
Sin embargo, recientes acontecimientos y la inminente fecha de caducidad de este tema, me llevaron a incumplir esta regla autoimpuesta.


Cualquiera puede hacer una página web

El título de esta entrada es ambiguo, ya que puede interpretarse como que "hacer páginas web es algo que está al alcance de todo el mundo" o como que "hasta al más inútil le dejan hacer una web".
Esta ambigüedad es intencionada, ya que la experiencia me ha demostrado que ambas interpretaciones son correctas, de hecho a menudo la primera implica la segunda.

Y es que claro, aunque cualquiera puede hacer una página web, no cualquiera puede hacer cualquier página web. No es lo mismo hacer un blog en Blogger que programar la web de Facebook.


Diario de un acoso

Yo era cliente de Vodafone. Y era feliz. Hasta que empezó el acoso.

Empezaron con llamadas perdidas desde un número fijo. Un tono y colgaban. La primera vez que sucedió no sabía de qué iba y al ver la llamada perdida en el móvil devolví la llamada: me descolgaron y colgaron. Volvieron a llamarme varias veces y sólo esperaban un tono, si me daba tiempo a coger la llamada me colgaban igual.
Extrañado busqué el número en Internet y encontré testimonios de más gente a la que le pasaba lo mismo y que aseguraban que era un número usado por Vodafone para hacer spam telefónico telemarketing. Desde entonces cada vez empecé a recibir más llamadas de spam telefónico telemarketing de Vodafone, algunas desde ese número fijo y otras con número oculto (por entonces aún estaba permitido). Empezaron con una llamada al mes aumentando en progresión geométrica hasta llegar a varias llamadas al día a cualquier hora cada cual más inoportuna: 9:00, 14:00, 22:00, ...


El ágora de Chuso 0: Presentación

Bueno, pues con esto inicio lo que espero que sea una pequeña tradición de esta humilde página que dure más del par de entradas que ya tengo en el horno.

Se trata de los debates. Me gusta debatir, discutir, intercambiar opiniones. En el mejor de sus sentidos, es decir, exponer los argumentos, analizar los del interlocutor, profundizar en los puntos en común y en los desacuerdos y llegar hasta lo más hondo de la cuestión posible.
Es decir, todo lo contario de lo que suelen ser las discusiones de bar. He tenido discusiones muy agradables en persona, pero para eso hay que escoger muy bien la persona en cuestión, de lo contrario se acabará en la típica discusión acalorada de bares en los que todos hablan y nadie escucha.


Por qué uso Opera

El caso es que en un intercambio de tweeets con @dsubies revelé que soy usuario de Opera y él me preguntó por qué usaba Opera. Como 140 caracteres no dan para muchas explicaciones le dije que le respondería por aquí. Así que, mucho tiempo después, aquí esta la respuesta.

En los tiempos en los que empecé en esto las únicas alternativas serias que había eran Internet Explorer (perdón, he dicho serias) y Netscape Navigator. Poco después descubrí Opera, que incluía interesantes innovaciones como las pestañas, el bloqueador de pop-ups y un gestor de descargas. Casi al mismo tiempo empecé a adentrarme en Linux y una de las cosas que más me desesperaban eran el horrible aspecto, el incómodo toolkit, que creo recordar que era alguna variante de Athena (esto no lo puedo explicar, los que lo hayan vivido lo entenderán) y la inestabilidad del Netscape de Linux. Poco después, al mismo tiempo que Netscape iba muriendo lentamente a manos de AOL, aparecía Firefox que se caracterizaba por su voracidad de recursos y su lentitud, reforzando mi apuesta por Opera. Si a todo eso añadimos que hasta hace poco yo solía tener ordenadores que iban varias generaciones por detrás de los actuales, la elección de un navegador ligero no era trivial.


Por qué el DRM apesta

Hace algún tiempo compré un libro en PDF. Sí, lo pagué. Se ve que como era un libro que había que pagar les pareció oportuno que yo no pudiera abrir el fichero con cualquier lector de PDFs y que no pudiera seleccionar, copiar o imprimir texto de ese libro, así que lo protegieron con un plug-in propietario de Adobe Acrobar.

Se da la circunstancia de que hoy necesitaba leer ese PDF, así que pensé que tendría que instalar el dichoso plug-in, pero cual es mi sorpresa cuando compruebo que el plug-in ha dejado de desarrollarse (al menos para Linux) y no funciona en versiones actuales de Acrobat y por lo tanto no puedo leer el PDF que pagué.