Dec 26 2014

Cómo Android consiguió asustarme

Antecedente 1

Hace dos años, fui a Polonia a visitar a un amigo que estaba de erasmus y allí conoció a una chica eslovena. El nivel de inglés en Polonia es bastante bajo y nosotros, aún encima, estábamos en Bielsko Biała, que no es precisamente la capital, así que conseguíamos hacernos entender sobre todo por medio de la eslovena y las similitudes que por lo visto hay entre polaco y esloveno.

Un día que estábamos esperando el bus para ir a Auschwitz, estaba bastante lluvioso y nos metimos los tres en un bar de la Polonia profunda que tenía una de estas máquinas a las que les metes monedas y escoges qué canción quieres escuchar. Nosotros pagamos el precio y escogimos Black Betty de Ram Jam y Africa de Toto. Y no pasó nada, no empezó a sonar. E intentar reclamarle a los dueños del bar era imposible porque, claro, ni papa de inglés y ya bastante nos costó hacernos entender para pedir unos cafés. Así que lo dejamos estar y nos dedicamos
a esperar a que escampara.

Cuando llevábamos unos 15 minutos allí, de repente empezó a sonar Black Betty a todo volumen con el consiguiente sobresalto. Pensamos: «bueno, entonces, después vendrá Africa de Toto». Pero no, sonó Black Betty y nada más y nos fuimos del bar sin escuchar Africa.

Pero después, cuando ya llevábamos un rato en el bus para Auschwitz, oímos que empieza a sonar Africa de Toto por la radio. Qué coincidencia, qué divertido. Así que la primera vez que ella vino a Vigo a visitarme, para hacer la broma, también puse a sonar Africa de Toto sin previo aviso para darle una sorpresa recordando aquel momento. Desde entonces, esta se convirtió en «nuestra canción» y, cada vez que venía a visitarme, la ponía para el momento de la despedida.

Antecedente 2

Un día, ella decidió que iba a darle una sorpresa a él y, mientras él estaba en su lugar de residencia habitual en Lugo y ella en Eslovenia, ella cogería un avión para venir hasta aquí y un bus para plantarse en la puerta de su casa sin que él supiese nada. Cuando él oyó el timbre y al abrir la puerta se la encontró a ella, que supuestamente estaba en su casa en Eslovenia, ya os podéis imaginar la sorpresa. Así que, como sucede en todas las relaciones sanas, él decidió vengarse.

Más tarde, aprovechando que él estaba trabajando una temporada en Baviera y yo iba a ir a visitarlo, decidió usarme para la venganza. Yo iría a visitar a un amigo alemán en Konstanz y después me reunía con él en Munich para ir juntos a Eslovenia y darle una sorpresa a ella, que no sabía que yo también iba (es decir, yo era la sorpresa).

Para darle más espectáculo a la sorpresa, se me ocurrió que yo aparecería con la canción de Africa sonando. Así que en el bus de Munich a Liubliana nos la descargamos y mi compañero de viaje la editó para que empezase a sonar justo en el estribillo.

Llegamos a Liubliana, pusimos a sonar la canción, yo aparecí, ella se sorprendió y fue todo muy divertido.

El hecho sorprendente

Resulta que, en algunos sitios de Eslovenia, no tengo muy claro por qué, veneran a las patatas. Tienen una escultura de una patata a la que esta amiga eslovena suele llevar a sus visitas extranjeras para que la veneren un rato. Así que, como no podía ser de otra manera, también me llevaron a mí. Y me hice una foto que intenta aparentar que estoy abrazando a la patata aunque en realidad parece que estoy borracho y me quedé dormido encima. Pero bueno, nos conformamos con la foto y nos volvimos.

Pues hace unos días, hurgando entre los pocos ficheros de audio que tengo en el móvil, empezó a sonar ese fragmento de Africa que habíamos preparado para mi inesperada llegada y cuál es mi sorpresa cuando veo que la carátula que Android le asoció a ese audio es la foto de la patata. ¿Cómo sabe Android que ese audio y esa foto están relacionados? Y eso es lo que me dejó entre sorprendido y asustado.

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